Liberaciones

images[1]No dejé de sorprenderme aunque no me tomó desprevenida. Lo había conversado entre amigos que me tildaron de loca, que Gross y los tres no serían intercambiables, que sin Derechos Humanos no habría relaciones.

Respeté el punto, pero recordé que la política se cocina con ingredientes sutiles que no aparecen en las noticias (mucho menos en las noticias del Granma) pero había indicios y por esos indicios fue que la noticia del año no me cayó de la nada.

Ahora, con Gross en Estados Unidos y los tres en Cuba, comienza la implementación de las conversaciones que han tenido lugar y que abren un paréntesis para una transición tranquila en la que los sucesores de la nomenclatura vivan sin sobresaltos y hasta participen si quieren en la política pluripartidista que vendrá.
Antes del anuncio, trabajadores especulaban con cuál sería el contenido.

No creo que todo el mundo esté feliz, ni dentro del gobierno, ni dentro de la disidencia, pero al médico, la cercanía al paciente no debe nublarle el juicio a la hora de hacer diagnóstico.

La economía, como se sabe, es muy pragmática, los inversores norteamericanos medirán el riesgo en números y no en violaciones de los derechos humanos.

El gobierno cubano por su parte necesita normalizar sus relaciones con el vecino del norte y espera con ansias capital fresco. La Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM) al fin cumplirá la función para la que fue concebida.

Toca a la sociedad civil aprovechar esta coyutura sin dudas favorable para profundizar en la lucha por establecer un verdadero Estado de derecho.

Por mi parte, quiero creer que hoy, 17 de diciembre de 2014, se abre una nueva etapa en el largo viaje de Cuba para insertarse entre los países modernos y democráticos.

Regina Coyula
La Habana

, ,

233 comentarios

¡Estados Unidos y Cuba anuncian el restablecimiento de las relaciones diplomáticas!

212 comentarios

LOS VIEJOS CUBANOS

Ahí están bajando del avión, en los años 60, con sus ropas de domingo y una sonrisa nerviosa, todavía mojada por las lágrimas de la partida.

A muchos, sobre todo a los jóvenes, les cuesta entender que en la década de 1950, incluso con la dictadura Batistiana, Cuba era un mejor lugar para vivir que Estados Unidos.

En lo social. En lo económico. En lo humano. Acostumbrados a una cultura mediterránea en todo su esplendor
y tolerancia, con una creciente permeabilidad entre clases, razas y credos, no es difícil imaginar el desgarramiento, el temor y la amargura de aquellos exiliados que al buscar apartamento tropezaban con un letrero de
“No Cubans”, “No pets”.

La más pujante clase media de América Latina recogiendo tomates y aguacates en Kendall y Homestead. Miami, que hoy es un campo de contradicciones, era un campo a secas. El rencor desfigura.

Esa primera década de refundación a partir de cero debió constituir una descomunal prueba para un pueblo que ya casi tenía en sus manos un porvenir envidiable. Basta mirar las ruinas para comprobar lo que estaba en pie.

Pasamos la página del álbum y vemos a nuestros héroes con carro del año, casa propia y los hijos a punto de entrar a la universidad. La bonanza de un lento sacrificio. Y las arrugas prematuras. Y la consternación de las ilusiones que se fueron en sobrevivir con dos trabajos. En morderse la lengua en inglés y español. En poner las dos mejillas muchas veces. Ya perdida la esperanza de volver.

Es natural, pues, que odien a Fidel con saña inmisericorde y fanática. Y que ese odio con frecuencia paralice su razón. Porque la razón que les toca comprender es salvajemente injusta.

Sobre esos hombros encorvados se levanta una callada y preservadora lección. Del pastel de guayaba a la devoción constitucional, del taburete a la guayabera, esas canas coronan una larga batalla por nuestra identidad.

Académicos, campesinos, comerciantes, artistas, médicos, pícaros y mártires, soñadores y pragmáticos, ricos y pobres, restituyeron a la nación el patrimonio dilapidado por Fidel.

A ratos, el país de sus sueños es más concreto que el país real. Ellos guardaron la receta y recordaron la canción.

En la última página del álbum, con el cuello almidonado y el pelo fragante a agua de colonia, tienen el candor de las piedras lavadas por la tormenta.

Los viejos cubanos: clave y aliento. Ellos horadaron en la roca, con uñas y dientes, las puertas que yo encontré abiertas. Ellos protagonizaron, a noventa millas, toda una epopeya de reafirmación nacional. Déjalos quejarse.
Déjalos refugiarse en sus pesares. La taza de café se les demora en las manos mientras leen las noticias de la isla . Y vuelven a oler las magnolias de desaparecidos patios. Y en el frío cristal de la tarde vuelven a tocar el rostro de sus muertos.

Los viejos cubanos, curtidos a la intemperie. Déjalos que sean como son. ¡Porque son la sal de nuestra tierra!

 

,

130 comentarios

¡Feliz Navidad!

Cuba feliz Navidad

Que tengan todos feliz navidad, que disfruten mucho, gocen por los codos, gasten poco y sobre todo ¡Regresen sanos y salvos!

¡Feliz Navidad!

Raudelis

 

,

23 comentarios

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.