OEA, la penúltima coartada

La Organización de Estados Americanos (OEA) siempre ha tenido mala prensa en Cuba desde que fue expulsada en el año 1962. El gobierno acusa a la organización de ser un instrumento al servicio de Estados Unidos, basta echar un vistazo a la enciclopedia nacional ECURED para conocer el calado de sus críticas que por supuesto no están contextualizadas en el marco de la guerra fría. La definición finaliza en el año 2001, fecha de lo que considera el último agravio hacia el país, la firma de la Carta Democrática Interamericana. La información no trata sobre lo ocurrido en el año 2009, la revocación de aquella expulsión y una invitación explicita al reingreso en la organización; algo tan importante para la región y tema central de aquella cumbre, para el gobierno cubano parece que no existió, supongo que para no malograr su habitual maniqueísmo político.

Considerar actualmente que la OEA es un instrumento político de Estados Unidos no es una idea que pueda sostenerse fácilmente a la vista de los hechos; precisamente en la cumbre del 2009 sus reticencias hacia Cuba no surtieron el efecto deseado entre los cancilleres latinoamericanos que aprobaron la revocación por mayoría; por poner otro ejemplo de autonomía en la organización, si nos fijamos en el último informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ( CIDH), organismo de la OEA, vemos que es el país miembro con más denuncias admitidas en su contra. Algo evidentemente contrario a una supuesta sumisión. Pero justamente de esa autonomía surgen algunos de los inconvenientes para Cuba, cuando hoy la CIDH condena las violaciones cubanas, el gobierno de la isla se ampara en que son infamias del enemigo, la OEA.

Aunque en la resolución del 3 de Junio del 2009 no se ponen condiciones especiales para la reingreso de Cuba consta que sería tras un proceso negociador, a petición del propio país, y de acuerdo a las prácticas, propósitos y principios de la organización. ¿Y esos cuáles son?, los obvios: todas las cláusulas referidas a una democracia representativa y un estado de derecho. La respuesta oficial del gobierno no se hizo esperar, el día 8 del mismo mes declaró: “A pesar del consenso alcanzado en el último minuto, esa decisión se adopta en contra de la voluntad de Washington y frente a las intensas gestiones y presiones ejercidas sobre los Gobiernos de la región. Se propina así al imperialismo una derrota utilizando su propio instrumento.

Cuba acoge con satisfacción esta expresión de soberanía y civismo, a la vez que agradece a los Gobiernos que, con espíritu de solidaridad, independencia y justicia, han defendido el derecho de Cuba a regresar a la Organización. También comprende el deseo de librar a la OEA de un estigma que había perdurado como símbolo del servilismo de la institución. Cuba, sin embargo, ratifica una vez más que no regresará a la OEA. Mas adelante “Cuba, además, ha conquistado su plena independencia, y marcha indetenible hacia una sociedad cada día más justa, equitativa y solidaria. Lo ha hecho con supremo heroísmo y sacrificio y con la solidaridad de los pueblos de América. Comparte valores que son contrarios a los del capitalismo neoliberal y egoísta que promueve la OEA y se siente con el derecho y la autoridad para decir no a la idea de incorporarse a un organismo en el que todavía los Estados Unidos ejercen un control opresivo. Los pueblos y Gobiernos de la región sabrán comprender esta justa posición. Sin dejar pasar por alto que no le gusta fiscalización alguna “Durante años pretendió, incluso y a pesar de la exclusión planteada, mantener a Cuba bajo su competencia y someterla a su jurisdicción y a la de sus órganos especializados. Se trata de una Organización con un papel y una trayectoria que Cuba repudia. Actitud esta que también mantiene ante la ONU, donde obstaculiza continuamente la labor de sus relatores sobre derechos humanos.

Con tanta elocuencia hostil por parte del gobierno es normal que la mayoría de los cubanos perciban a la OEA como una organización intervencionista, un corsé a la soberanía; y en la práctica- después de medio siglo de Revolución- algo prescindible, que no les atañe como ciudadanos ni ofrece ventajas concretas. Este panorama podría cambiar si, dentro y fuera de Cuba, se hiciera un poco de pedagogía sobre todo lo que la OEA puede hacer por los cubanos y que su gobierno les está negando. En cuanto a derechos humanos y políticos la organización americana ofrece amparo y legitimidad por encima de las leyes nacionales. Y si eso no fuese de suficiente interés para los ciudadanos, también en la vertiente económica hay un gran potencial por aprovechar. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) es la mayor fuente de financiación para el desarrollo de América Latina con un capital ordinario de 70 000 millones de dólares y capacidad de endeudarse en los mercados internacionales a precios muy competitivos, en los últimos dos años, por ejemplo, prestó en la región más de 20 mil millones. Y no solo se pueden financiar los gobiernos, también el sector privado sin la necesidad de garantías soberanas, como empresas locales, ONGS y proyectos comunitarios entre otros.

Es incuestionable que la OEA ofrece un marco de independencia a la sociedad que el gobierno cubano nunca permitirá porque mostraría las carencias del régimen en cuanto a libertades políticas y económicas, y le señalaría sin matices como el principal obstáculo al desarrollo del país y su gente; en este sentido prefiere mantener la coartada reduccionista de considerar a la organización hostil a priori y para siempre.

Enrique

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  1. #1 por Reinaldo Caraballo el diciembre 7, 2012 - 14:20

    Capitán, yo soy de la zona de Habana Campo cerca del central Hershey, y te puedo asegurar que allí sí que acabaron con una inmensidad de arboledas de muchas de las fincas de los alrededores de los pueblos.
    No dejaron títere con cabeza. Arboles de muchos años, de mamey, mango, mamoncillo, ciruela, caimito, chirimoya, aguacate y todo lo que se te pueda ocurrir, sin dejar atrás los naranjales, arrasados de un día para otro por el capricho de un idiota que pretendía “mecanizar” la agricultura y atender los cultivos con aviones para dar “el gran salto” en la agricultura (aquí es donde hay que sonar la carcajada). Y para qué hablar de las palmas.
    En fin, que a todo eso súmale la quema indiscriminada de los cañaverales, que al final provocaba muchísimos más problemas que los que pretendía reslover, y tienes la receta perfecta para un desastre.
    Resultado: Hasta comerse un mango resulta ser algo de lujo en algunos lugares de Cuba, para no hablar de otras frutas que prácticamente se han extinguido (bueno, es un decir, ¿no?).

    PD: Y hablando de madera para quemar, hasta los polines de la línea del tren de Hershey se han robado para usarlos como combustible o madera, en un tramo de la vía antes de llegar al pueblo de Bainoa. Con los rieles de acero, la gente construye corrales para los animales o los usan de horcones para las casas.

  2. #2 por Capitan Nemo el diciembre 7, 2012 - 14:52

    Reinaldo:

    de acuerdo,no hay discusión,en nuestro país la miseria es tal que todo es robable.Los carteles son desmantelados para usar esas planchas como cubiertas para animales y personas a veces.En la Habana se tuvo que criminalizar la canibalización de las ruedas de los contenedores de basura.Tremendo!,las ruedas de los contenedores de basura son robables.

    En cuanto a lo que explicas,es cierto,pero eso fue uno de los arrebatos del Compannero Moringa que contribuyeron a pulverizar la agricultura.
    Ahora,la deforestación en Cuba está lejos de ser comparable con la de Haití.Son causas bien distintas.A eso me refería.

  3. #3 por El Atravesao el diciembre 7, 2012 - 14:53

    El vice dijo:

    Lo dicho: no hay pueblos cobardes ni valientes. Es hasta una tontería mayúscula siquiera debatir sobre un tema que no tiene sentido.
    __________

    Para ser un tema sin sentido, es mucha la roncha que levanta por aqui. No se escuchaba tanta indignacion desde que Tiziano Ferro se le ocurrio decir que todas las mexicanas tenian bigote. :)

  4. #4 por Sr. Gonzalez el diciembre 7, 2012 - 15:40

    He visto que Atra y Evelio han llegado a una conclusión: “la inacción del pueblo cubano no es cobardía, es desidia”. Si me lo permiten me anoto también a esa sentencia.

    Pero siendo así, ¿que interés podrán tener los herederos para cambiar aquel sistema?

    Ese fue el origen de la discusión. Saludos.

  5. #5 por Capitan Nemo el diciembre 7, 2012 - 15:47

    Tienen que hacerlo Gonzalez porque los herederos no tienen “legitimidad de origen”.La gente no les temerá.No pasará overnight,pero pasará.

  6. #6 por Eloy Gonzalo el diciembre 7, 2012 - 15:51

    Añadiendo a lo dicho por Maha….les dejo un enlace de mi blog sobre la reconcentración del Escambray.

    http://wp.me/p1kiqC-1w

  7. #7 por Enrique el diciembre 7, 2012 - 16:00

    Hola Chicos publicare un post, perdonen la improvisacion.

  8. #8 por Sr. Gonzalez el diciembre 7, 2012 - 16:05

    Capi dice: Tienen que hacerlo Gonzalez porque los herederos no tienen “legitimidad de origen”.

    Pero entonces, ¿la desidia es porque los actuales la tienen?

  9. #9 por vice el diciembre 7, 2012 - 16:11

1 9 10 11

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