Capuletos y Montescos “Made in Cuba”.

Esta historia no sucedió en Verona, la ciudad escogida por el gran Shakespeare para desarrollar su conocida Romeo y Julieta, sino que de hecho fue algo muy cotidiano en muchas ciudades de nuestra Cuba mientras era convertida en la finquita particular de los hijos de Ángel y Lina.

Elena Capuleto y Alejandro Montesco fueron dos muy buenos amigos de nuestra infancia, unidos por el amor y separados por el odio que sembró esa ideología enfermiza que se apoderó de muchos en nuestra querida isla.

A ella la recuerdo desde que llegó al barrio, por allá por los finales del 61, luego que a su papá, policía revolucionario, le dieron la casa de Antonino después que este y su familia se fueron para “el norte”. Delgadita, con su pelito medio rizado, con la cicatriz debajo de la barbilla-muy similar a la mía-, y con aquellos ojos que algunas veces brillaban mucho y otras reflejaban una tristeza incomprensible.

Su hermano Mario estaba en tercer grado, en la misma aula que Alejandro y yo. Elenita estaba en segundo grado, en el aula de al lado. Alejandro y yo éramos amigos inseparables, en la escuela, en el parque y hasta cuando íbamos a cazar con tirapiedras, a jugar pelota o a tumbar caimitos en la finca de Justo, el sobrino de mi abuelo.

Con el tiempo se desarrollaron sentimientos afectivos entre todos los amigos, que entre algunos, como Elenita y Alejandro, tomaron un rumbo especial. Cuando comenzamos en la secundaria ya ellos eran noviecitos, pero por supuesto, a escondidas de Victoria, la mamá de Elena, y de Esperanza, la de Alejandro.

Existía entre aquellas dos mujeres una animosidad increíble, debido, en gran parte, a la ideología revolucionaria y extremista de Victoria. Por su parte, Esperanza era de ese tipo de persona que no perdona a quien le hace mal y tampoco se paraba en gajitos para cantarle las cuarenta a Victoria. Algunos años después, ya más creciditos, nos mofábamos de la situación llamando a aquello las dos Coreas, divididas por la calle principal, que venía siendo algo así como el paralelo 38.

La situación llegó a un punto en que bastaba que una de las dos cabezas de familia pusiera un pie en su lado contrario de la acera para que comenzara la tercera guerra mundial entre la señora Victoria Capuleto y sus otras dos hijas, por un lado, y la señora Esperanza Montesco y su única hija, por el otro. No pocas veces tuvieron que intervenir los vecinos, y otras tantas Doña Capuleto chivateó al señor y la señora Montesco, acusándolos de comprar en bolsa negra lo que, por ser la chivatona del CDR, ninguno de los “bisneros” del barrio se atrevía a proponerle a ella. Por suerte, siempre hubo forma de darle “agua” al dominó y aquello no tuvo peores consecuencias que un juicio popular en una ocasión y una “advertencia” del jefe de sector en otra.

En medio de aquella batalla campal, Elenita y Ale se negaban, pese a todo, a romper su relación, hasta que un día, después de haber pasado varios sustos por las amenazas de ella de darse candela o suicidarse, la insistencia e insensibilidad de la familia logró romper la relación.

Pocos años después, Elena, que ya había dejado los estudios, estaba trabajando en un taller de reparaciones de equipos electrodomésticos y era la orgullosa secretaria del comité de base de la UJC de su empresa. Según decían, se había convertido en toda una “tirana” y los demás trabajadores la tenían atravesada. Yo nunca pude comprobar que fuera como decían o que dejara de serlo, porque por mi condición de “gusano” declarado ella había puesto distancia entre nosotros y no me dirigía la palabra.

Claro que para esa época ya se había casado con un joven “revolucionario” y es posible que no quisiera acercarse a mí por mi amistad con Ale. El marido era el hijo de la camarada Hilda, una compañera muy bien integrada al proceso y dirigente de la FMC, que vivía en el pueblo vecino. Tuvieron un hijo al que le pusieron uno de aquellos nombres raros, mezcla de pronunciación rusa con influencia bien rimbombante, a la moda “cubiche” de los setentas largos.

Como las cosas no son como uno quiere, sino como son, resulta que llegó el 80 y al marido se le salió la veta de “escoria”; se apuntó como homosexual (o delincuente-no recuerdo bien) y logro salir para USA, dejándola embarcada con un niño pequeño.
Doña Capuleto no sabía que decir ni que hacer. Por alguna extraña razón, en la que muchos dicen influyo su “devoción” revolucionaria, su marido, que había salido de la policía, también la dejó en esa época.

Muchos sentíamos pena, lástima y rabia a la vez por ella, cuando la veíamos gritando, con las venas del cuello hinchadas a más no dar, contra la “escoria” que abandonaba el “paraíso terrenal” para irse a vivir en las entrañas del monstruo; pero lo que más nos dolía era ver a Elenita entre aquella multitud descompuesta, gritando y ofendiendo a la par de su madre. Cuando más alto y fuerte gritaban era cuando la turba enardecida pasaba frente a la casa de Esperanza y Alejandro, aunque aquella genta nunca hiciera nada en contra, sólo expresar y demostrar con su apatía que no les gustaba el sistema.

Y pasó el tiempo. Alejandro ya se había graduado de Ingeniero y trabajaba en la Empresa Eléctrica, pero un buen día de 1994 decidió lo que tenía que haber hecho mucho antes y junto a su esposa e hijo salió de Cuba, en una balsa, por la vía de Guantánamo. Aquí nos encontramos después de muchos años, con lágrimas y abrazos de hermanos inseparables.

En los primeros viajes que hice a Cuba durante el 97-99 no tuve oportunidad de conversar con Elena, aunque reconozco que no intenté encontrar la ocasión, porque siempre resentí su distanciamiento injustificado, hasta que en abril del 2000, saliendo de casa de unos amigos, me la encuentro, de pronto, con su cara triste, muy triste. Llorando me contó que su único hijo se le había ido hacia los Estados Unidos hacía sólo dos semanas. Seguimos conversando, recordándole, de paso, que la vida nos da sorpresas que nunca esperamos, y que el futuro es impredecible en muchos de los derroteros que nos hace tomar. Después de ese día, seguimos conversando sobre ella, sobre Alejandro (por el que preguntó por primera vez, después de muchos años) y sobre la vida fuera de Cuba.

Cuando le conté a Ale sobre el encuentro no lo tomó ni a bien ni a mal, y sólo me comentó que todo el que hace algún daño siempre la paga, una vez o la otra, pero la paga. Todavía le dolían las heridas que ella le causó a pesar de lo que él la quiso, pero en sus ojos y sus palabras no había odio, sino más bien compasión.

Seis meses después volví a Cuba de visita. Elena me vino a ver enseguida para contarme que había renunciado al pcc (ya en esa época integraba nuestra “vanguardia” ideológica) y que estaba en trámites de casamiento con un mexicano que tenia ciudadanía norteamericana para que la sacara para USA, por dinero. Me preguntó por Ale y si lo había visto o conversado con él. Le advertí que tuviera mucho cuidado con lo que hacía y, ya más en confianza, no pude dejar de recordarle todos los errores y las injusticias que cometió con mi amigo y conmigo, sólo porque nuestras ideologías no coincidían. Para bien, reconoció que se había equivocado y se arrepentía de todo lo que había hecho.

Hoy Elena vive en Tampa, junto a su esposo cubano, muy cerca de su hijo, y dedica la mayor parte de su tiempo a cuidar de sus dos nietas. Alejandro, después de tanto tiempo y luego de bastante insistencia, accedió a llamarla y luego decidió visitarla en una ocasión en que viajó de Connecticut hasta Florida. Desde entonces, ya olvidados los errores y horrores vividos, mantienen la amistad que siempre debió existir después que se separaron.

Reinaldo

New Jersey

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10 comentarios sobre “Capuletos y Montescos “Made in Cuba”.

  1. Joder, q buena ! 🙂
    Ojala que todas las historias de Montescos y Capuletos terminen mas o menos felizmente

  2. Reinaldo, muy bonita la historia que nos has contado. Miles como éstas habrán existido en nuestro país producto de las diferencias ideológicas de familiares y amigos. Se nota la veracidad de lo que cuentas y lo que en ti también influyó como amigo que eras de los dos jóvenes que por problemas políticos vieron romper su amor y su vida como pareja.

    No sé cual será tu apreciación personal pero yo pienso que ya estas cosas, por suerte, empiezan a suceder con menos frecuencia en la Cuba de hoy. Cada día son menos las personas o las familias que creen en aquel sistema y que se enfrentan por ideologías a personas queridas.

    Muchas gracias por tu escrito que logra mantener el interés hasta el mismo final.

  3. EL INAGOTABLE ORLANDO

    Febrero 17th, 2010 en 06:23
    Masiva venta de papel sanitario debidamente encuadernado en la XIX Feria del Libro

    Vean estos titulos:

    Victoria sobre la traición, del escritor Jorge Luis Betancourt, en torno a cómo bajo el liderazgo de Fidel y con la actuación de Camilo, se frustró la conjura contrarrevolucionaria que tuvo su foco en Camagüey, en octubre de 1959.

    Se rendirá tributo de recordación al Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque mediante la nueva puesta en circulación de su libro de memorias Atención, recuento (Ciencias Sociales) y del cancionero Con la mano extendida (Abril).

    Fidel Castro, el Moncada y La Historia me absolverá, preparado por la Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, según reza en el programa.

    Encuentro con la verdad, del Comandante de la Revolución Guillermo García Frías.

    Ni gallego ni asturiano; cubano y rebelde, del general de división (r) Pedro García Peláez y el

    álbum ¿Voy bien, Camilo?, estos dos últimos de la editorial Capitán San Luis.

    Con sueños se escribe la vida, testimonio de la participación personal de Salvador Sánchez Cerén, actual vicepresidente de la República de El Salvador en las luchas sociales y reflexión sobre los retos que enfrenta su país

  4. Es que entre los logros de Esteban hay que reconocerle haber sabido aplicar la máxima “Divide y Vencerás”. La ha aplicado hasta al nivel atómico, siendo capaz de dividir el componente mas importante de una sociedad, que es la familia, polarizando sus valores a través de la ideología. Diferencias más, diferencias menos, es igualito al régimen de batustanes que había en Sudáfrica.

  5. Honestamente cuando vi la dimencion del escrito pense que iva a estar un poco canson pero me quede con deseos de seguir leyendo!!
    Te diria Reinaldo que escribistes la historia comun de miles, sino millones de cubanos y lo has hecho magistralmente.
    Referente a nuestra historia y lo que nos ha tocado vivir es sencillamente increible como La “Noble” Revolucion ha desarrollado una maquinaria de Odio para separar a los propios hermanos dentro de nuestro pais basado solamente en la ideologia politica.
    -La Ideologia como Maquinaria de Destruccion de la Famila!
    -La Ideologia como maquinaria para justificar la represion contra el que piense diferente
    -La Ideologia como justificacion para aceptar los descalabros economicos en vistas a mantener La Misma Ideologia.
    Increible pero cierto!
    Si algo me asombra es que cada vez que regreso a visitar mi familia en Cuba veo la terrible ruina presente de los que hacen unos 15 o 20 años eran fervorosos defensores de la revolucion. La mas chivatiente de mi barrio en los 80 y principio de los 90 hoy dia anda en arapos, con la mitad de su familia fuera de Cuba. Un Ingeniero Agronomo que vivia a tres casas de mi familia y era un “peje gordo” del MINAZ en la provincia hoy apenas puede caminar con solo 5 años mas que yo de edad, se le esta callendo la casa y se ve demacrado! Dios mio despues de participar en la maquinaria de destruccion de la famila deberian de ser mejor remunerados por el sistema, eso al menois creo yo!
    Un detalle: hay que recordar que Cuba es realmente todo lo que esta fuera de la Habana, no se puede juzgar la situacion del pais por como se ve la capital, digo esto porque en el interior la situacion es 12MIL MILLONES DE VESES PEOR!! y el que no me lo crea que se de una vuelta por los barrios de Guantanamo y sus pueblos aledaños! Se le va a detener el corazon!

  6. Gracias a todos por sus opiniones, amigos.
    Esta historia, con diferentes matices, ha sido el pan nuestro de cada dia para muchas familias cubanas que, de una u otra manera, tuvieron que pagar por esa division estimulada por el desgobierno de nuestra isla.

    Como dice Napo, la dictadura cubana no ha dejado de sembrar odio durante medio siglo, y no pocos cayeron como victimas de ese plan maquiavelico para divir e intentar vencer. Al final, por suerte, no pudo lograr su objetivo.

    Maha, que no todas las historias tienen que terminar en un charco de sangre, no? Utilice ese titulo porque la historia fue una verdadera guerra entre familias, aunque por suerte, no hubo que lamentar muertes. Lo que no puedo asegurar es que en otras historias similares el resultado haya sido placentero, y mas bien me atrevo a afirmar que hubo algunas con un fin bastante doloroso.

    Amigo Gonzalez, por suerte, es como usted dice, ya eso ha cambiado mucho, pero ha sido porque los afectados, de un lado y otro, supieron reconocer que estaban siendo utilizados por un dictador despiadado y desmadrado para atizar el fuego que a el le conviene mantener vivo.

    Manuel, a mi me sucedio que el tema me parecia muy largo, y dejame decirte que le corte algunos pasajes, pero al final no pude hacerlo mas corto porque senti que no podria trasmitir la realidad completa.
    Sobre lo que planteas de la mala situacion, como sabras, tambien soy de un pueblo del interior de La Habana y reconozco lo que dices. Algunos quieren calificar la situacion de Cuba por lo que ven en la capital, pero no se dan cuenta que el verdadero infierno esta mas alla de la Via Monumental o de Jaimanitas. Y cuanto mas lejos, peor.

  7. Reinaldo.

    Historia como la que tan amenamente nos ha contado puedo asegurar que hay miles de miles parecidas en toda la isla.

    No tengo mas nada que agregar sobre las causas de tan lamentables hechos.

    Coincido contigo y con el resto de los comentaristas.

  8. Buenísima.
    Hay montones así.
    Sin contar las historias donde Julieta se casa con otro, se va del barrio y luego manda a buscar a Romeo.
    O las otras, donde Romeo se va en balsa y luego saca a Julieta.
    O peor, donde Romeo o Julieta se va con la promesa de sacar al otro y nunca lo saca.

    Dejando el relajo. Conocí a una doña, que su marido explotó en el PCC y lo sancionaron. Se piró en balsa.
    Luego ella se casó en Cuba con otro pincho, que pasaba 20 horas al día borracho.
    Al final, ella se fue pa Miami como pudo (tuvo que dejarle su casa al segundo marido) y se encontró con el primer marido y allá están, requetebién.

  9. Hola Reinaldo,

    Muy buena historia, una historia real y otra pieza más del rompecabezas. En ese país la “ideología” se ha querido poner por encima de todo. Por encima también de las relaciones personales, familiares. El “comunismo” parece ser la ausencia de sentido común.

    Es cierto que estas cosas suceden ahora con menos frecuencia, la gente ya esta cansada de seguir el juego y ser manipulada por un gobierno que nada tiene para ofrecer más que desesperanza. No obstante las intenciones de enfrentarnos, los viejos métodos de discriminación, siguen aplicándose igual que siempre. Vean a modo de ejemplo este fragmento de un discurso reciente de la nueva presidenta de la FEU:

    “A enemigos, traidores y vendepatrias, les ratificamos nuestro mensaje: estas calles, como las de toda Cuba, tienen dueños. Son nuestras, porque fueron de Mella, Guiteras, José Antonio, Fructuoso, Camilo, el Che; son nuestras, porque en ellas caminaron 5 cubanos que están presos en Norteamérica por defenderlas; son nuestras, porque nosotros no nos vendemos; son nuestras, porque el ejemplo de Fidel y la luz de sus ideas no se apagan. Estas calles, como las de toda Cuba, son de los que estamos dispuestos a morir por ella.”

    Donde los “enemigos, enemigos y traidores” significa “todos aquellos que no piensan como ella y se atreven a decirlo” y con “los que estamos dispuesto a morir por ella” se refiere a aquellos que están dispuestos a hacer un mitin de repudio, o caerle a golpe, si viene al caso, a los anteriormente citados. Según ella, al parecer, esas calles eran de propiedad privada y exclusiva de Mella, Guiteras, etc. y por alguna extraña razón parece que se las dejaron de herencia.

  10. Reinaldo, cuando escribiste este excelente post, yo estaba para Cuba de vacaciones. El destino quiso que lo leyera ahora y te confieso que mi historia es muy parecida.
    Hoy estoy felizmente casado con una hija y la mujer que mas quise tambien esta casada y con un hijo, pero fuimos victimas del odio, y de la diferencias ideológicas de nuestras familias.
    Hoy dia, ella vive en Miami y yo en MAdrid y nos llamamos dos veces al dia. Aun nos queremos mucho, aunque el amor fué pisoteado por la ideología

    Muy buen post, creo que de los mejores
    Saludos El Iberico

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