Archivos para 19 febrero 2010

Sobre el valor de las cosas

La calle donde vivía – en un barrio de la Habana – siempre estuvo sin asfaltar. No es que pasaran muchos coches por allí, pero no se veía bien y, además, periódicamente la hierva crecía y los vecinos tenían que dedicar la mañana de un domingo a hacer “trabajo voluntario” y ponerse a chapear. Así fue durante años, pero al parecer todas esas horas de trabajo valían menos que el coste que supondría asfaltar la calle.

Y es que si hay algo en Cuba que parece tener poco valor es el tiempo de la gente. Cuantas horas perdidas en colas y en otras mil cosas inútiles… Según Marx, el valor de las cosas viene dado por la cantidad de trabajo necesaria para producirlas. Si el trabajo se mide en horas laborables, llegaríamos seguramente a la conclusión de que, en Cuba, cualquier cosa que se hace tiene un valor insuperable. Continuar leyendo…

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Capuletos y Montescos “Made in Cuba”.

Esta historia no sucedió en Verona, la ciudad escogida por el gran Shakespeare para desarrollar su conocida Romeo y Julieta, sino que de hecho fue algo muy cotidiano en muchas ciudades de nuestra Cuba mientras era convertida en la finquita particular de los hijos de Ángel y Lina.

Elena Capuleto y Alejandro Montesco fueron dos muy buenos amigos de nuestra infancia, unidos por el amor y separados por el odio que sembró esa ideología enfermiza que se apoderó de muchos en nuestra querida isla.

A ella la recuerdo desde que llegó al barrio, por allá por los finales del 61, luego que a su papá, policía revolucionario, le dieron la casa de Antonino después que este y su familia se fueron para “el norte”. Delgadita, con su pelito medio rizado, con la cicatriz debajo de la barbilla-muy similar a la mía-, y con aquellos ojos que algunas veces brillaban mucho y otras reflejaban una tristeza incomprensible. Continuar leyendo…

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El Limbo

Hace unos meses conocí una noticia que me tranquilizó bastante. El Santo Pontífice y el Vaticano anunciaron la eliminación del “limbo” como lugar donde iban a parar los niños no bautizados en la Fe Cristiana. Algo así decían:

“La Comisión Teológica Internacional, con sede en el Vaticano, terminó con la idea del “limbo”. En términos estrictos declaró que habían muchas esperanzas de que no existiera, y que debíamos rezar por ello”

Sentí un cierto alivio al pensar en los millones de niños cubanos nacidos dentro de la Revolución que nunca fueron bautizados por la Santa Iglesia y por tanto estaban anotados para ir para ese lugar el día del juicio final. Aún en mi concepción laica de la Vida, eso no me parecía precisamente justo. Continuar leyendo…

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