Descubriendo El Agua Caliente. ¿Más de lo mismo?

De acuerdo con informaciones que circulan en los últimos días, el gobierno cubano planea reorganizar el sistema de salud, recalificar a los trabajadores que no sean necesarios para reubicarlos en áreas con escaso personal y a los que no puedan ser reubicados, capacitarlos para que cumplan misiones como “colaboradores” en el exterior.

Se dice que Cuba tiene 38.000 colaboradores de salud en 77 países, la mayoría en Venezuela, cuyos servicios generan más de 6.000 millones de dólares anuales y representan la primera entrada de divisas, seguida del turismo.
Desconozco cuan confiables son estas cifras, pero de ser cierto, se le estaría pagando, como promedio, la cantidad de 158 mil dólares por persona al gobierno cubano anualmente, algo que parecería bastante exagerado, aun con la insistencia de Chávez en prácticamente regalar el petróleo y apuntalar a todo costo a la cada vez más calamitosa revolución cubana.

Las medidas anunciadas forman parte del “paquete” (se puede tomar la palabra en cualquier sentido que se desee y estamos seguros de que la frase no perdería su significado) de reformas de Raúl Castro, que incluye la eliminación de entre medio millón a más de un millón de empleos estatales, en busca de eficiencia y productividad, con la tan anunciada, esperada y nada esperanzadora (para los pesimistas entre los que me cuento), apertura al trabajo por cuenta propia.
Según se plantea, al parecer sobran entre cincuenta y cien mil trabajadores, de acuerdo a una información dada a la AFP por fuentes cercanas al sector de la salud.

Una vez más, así de pronto, y como por arte de magia, se “enteran” de que sobra personal técnico y administrativo, entre otros, pero siendo muy rápidos en aclarar que no sobran médicos (Y yo diría que por supuesto no, por lo menos siempre que puedan enviarlos al extranjero a trabajar como esclavos modernos).

Ahora se comienza a hablar de reorganización, compactación y regionalización de los servicios de salud, por supuesto, sin olvidar el otro cartelito: “con racionalidad económica y calidad“. Y esta es otra de las preguntas que siempre nos hacemos. ¿Podrán brindar alguna calidad en el servicio con esa supuesta racionalidad económica?
De todas formas, todo eso que ahora mencionan me recuerda en algo a como estaban organizados los servicios médicos antes de que llegara “quientusabes” y mandara a parar.

Cuando se habla de calidad, ¿estarán refiriéndose a la que se ofrece en el Cira García o a la que ofrecen en centros como el Clínico Quirúrgico o el Miguel Enríquez?
Yo espero que la calidad de la que hablan no sea algo similar a la de alguno de los hospitales del interior, ya sea Pinar del Río o de las provincias orientales, cuyas fotos hemos visto por la Internet, para bien de todos los que habitan nuestra isla.

Después de tantos años de alarde y propaganda repetida sobre el sistema de salud cubano, “descubren”, casi como por arte de magia, que hay que priorizar los métodos de diagnóstico clínico para dar un uso “adecuado” a los recursos en investigaciones complementarias de laboratorio o imagen; y de paso se enteran que hay que cerrar policlínicos, hogares maternos y servicios, cuya demanda no justifica su existencia.

Leyendo esta última parte no puedo dejar de recordar las ocasiones en que los “compañeritos” del aparato me llamaban al “cuartito” del miedo, aquella oficinita de la empresa donde te sentaban, lo mismo para advertirte que no opinaras en contra de esta o aquella medida de la “revolución”, que para averiguar si la caída de la calidad del hormigón había sido por un sabotaje de la CIA, o quizás para investigar si tenías acceso a alguna información “estratégica” que el enemigo pudiera adquirir cuando te fueras al extranjero, y de paso, dejarte caer que de ellos dependía que te dejaran salir del país.

Resulta que una de aquellas “conversaciones”, donde me amenazaron con hacer una investigación para comprobar si yo podría ser un agente de la CIA (no se rían, por favor, que les juro por lo más sagrado que así mismo fue como me dijeron) fue nada más y nada menos porque en el año noventa se me ocurrió decir que el famoso plan del médico de la familia lucía muy bonito en teoría, pero que en la práctica, la situación económica de Cuba no le permitía mantener un sistema tan costoso como aquel, y que lo más racional era que los recursos disponibles (incluyendo los médicos) estuvieran concentrados donde hacían falta, para dar un servicio más adecuado a la población.
Un par de días después de haber hecho aquel comentario “satánico” me llamaron al cuartito famoso para asustarme y leerme la cartilla, sin embargo, unos meses después de aquella conversación, suspendieron la construcción de consultorios en todos los municipios de Provincia Habana por falta de materiales y recursos. No tenían más muebles ni equipamiento.
Eso fue un poco antes de que comenzara el mal llamado período especial, que de especial nunca tuvo nada, porque era lo cotidiano, solo que agravado cuando se secó la teta soviética, y aun hoy continúa con la misma agonía, aunque ahora la vaca sea venezolana.

Ya veremos qué resultados concretos trae esta parte del “paquete” del heredero al trono. Yo sigo apostando porque toda esta nueva etapa de retórica sobre optimización, nacionalización y todo lo que termine en ión, con que tanto intentan dormir al pueblo, es más de lo mismo, y al final podremos comprobar que la miseria es lo único que repartido entre todos, toca a más.

Reinaldo

New Jersey

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