El Perdón y el Olvido

perdón

Leo en “Havana Times” el siguiente texto de Pedro Campos, titulado: “Un Deseo para el Año Nuevo”

“Yo quisiera compartir con mis lectores el mayor deseo que tengo para el año nuevo: que en Cuba, pacíficamente, se abran las vías que permitan una reconciliación entre todos los cubanos, sin exclusiones, donde la paz, la concordia, el respeto a los derechos de todos, incluidas las minorías, sea el pan nuestro de cada día.

No pediría a nadie que olvide, pero sí que perdone. No creo posible una Cuba con todos y para el bien de todos, desde el odio, la prepotencia, la violencia o la dominación.

Ojala que todos los cubanos de buena voluntad, los de dentro, los de afuera; los que están a favor del gobierno, los que están en contra o son indiferentes, seamos capaces de encontrar esos caminos y hacer de Cuba un país próspero y tranquilo, donde cada cubano se siente libre para actuar y manifestarse, sin otra limitación que el respeto al derecho de los demás.

Que la paz, la solidaridad, la amistad, la fraternidad, la concordia, la democracia y los derechos de todos los cubanos, reinen en nuestros hogares y en nuestro país.”

Mu bien dicho; muy bien dicho, suena muy bien al oído, pero……

A veces yo me pregunto qué es lo que habría que “perdonarnos” a la inmensa mayoría de los que nos hemos ido de Cuba por pensar diferente ¿Que no nos gustara el paraíso socialcosadesa? ¿Que no viéramos al líder como persona sagrada? ¿El que hayamos prosperado fuera del “socialismo” más que los que han vivido dentro, y lo digamos sin tapujos? ¿El no habernos manchado las manos o la conciencia con ningún acto infame de los que orquesta la tiranía contra los que se le oponen? ¿La no cooperación con la permanencia perpetua de la dinastía? ¿El denunciar los atropellos del gobierno cubano poniéndole a las cosas el nombre que llevan? ¿El contribuir al conocimiento de los incautos sobre la verdadera cara del castrismo? ¿Qué es,
exactamente lo que habría de perdonarnos? Yo creo que lo mismo podría decir mucho más del 90% de los que nos fuimos.

Es que la balanza del perdón está muy dispareja: Hay mucho, pero mucho menos que perdonar de la parte de allá, que de la parte de acá, por el contrario, hay mucho que agradecernos, aunque esos agradecimientos no importen mucho, ni influyan en nuestra manera de actuar. Y aquí está el quid de la cuestión. ¿Qué se entiende por “perdón” y que se entiende con “reconciliación”?.

En cualquier país normal, la gente piensa como le da la gana, apoya al partido político o al gobierno que le dé la gana, y no por eso la gente se anda matando en las calles, ni, mucho menos, ningún gobierno alienta a un grupo de ciudadanos para que apaleen a otros por apoyar a un partido político rival. La cosa se decide con el voto de la mayoría en las urnas, y ya. Y gobierna el que la gente más vota; que después sea bueno o malo, ya son otros cantares.

La verdad es que en Cuba se han cometido, y se cometen (Lo vimos no hace mucho, el Día de los Derechos Humanos) todo tipo de barbaridades y atropellos. Algunos son “perdonables”, otros, no, porque constituyen delitos graves contra la dignidad humana. Una persona puede perdonarlos en el plano individual, pero la ley tiene que seguir su curso porque, o es igual para todos, o no es ley. Si no se cree  posible una Cuba con todos y para el bien de todos, desde el odio, la prepotencia, la violencia o la dominación también es imposible una Cuba desde la impunidad. El perdón no está reñido con la justicia, y lo que no debe permitirse jamás es que ciertas cosas ocurran por segunda vez. Para ello sería imprescindible dejar bien sentado que los culpables asuman la responsabilidad por sus acciones.

No seré yo quien diga que es el caso del señor Pedro Campos, de quien no conozco una sola acción reprobable, pero hay mucha conciencia sucia y muchas manos culpables detrás de muchos de esos pedidos de “reconciliación” que venimos oyendo de unos pocos añitos para acá, sobre todo desde que es más patente el estrepitoso fracaso del régimen, y de su necesidad imperiosa de dólares, vengan de donde vengan. nunca los oí, digamos en los 80, y en los 70, mucho menos. Y tiempo ha habido más que suficiente en Cuba para intentar reconciliar cubanos, si es que se pretendía hacerlo de buena fe. ¿Por qué la insistencia mayor es ahora? Para ser sinceros, no creo en la honestidad del oficialismo cuando se habla de estas cosas: creo en la conveniencia hipócrita y en la necesidad de evitar el lógico castigo que toda persona tendría que afrontar en un país normal, ante actos como los que,desgraciadamente, hemos visto cometer a algunos impunemente bajo la aprobación y la protección del gobierno cubano. Hay miedo, sí, mucho miedo a qué pasará mañana, si las víctimas tuvieran la ocasión de llevar ante un juez a los victimarios.

Yo puedo pasearme Cuba de punta a punta sin que nadie me señale con un dedo: creo que lo mismo pueden decir la mayoría de los exiliados y muchos cubanos de la isla  simpatizantes del gobierno. Conozco muchos creyentes sinceros en la “revolución” (La mayoría de los que conozco) que nunca han dañado a un semejante, ni lo han agredido por pensar diferente, ni se prestan a ninguna bajeza. El hecho de haber creído en la estafa castrista no los hace más culpables que los que nunca creímos. Cada cual defiende la opción que mejor le parece, y ese es un derecho que hay que preservar por encima de todo; pero no hay justificación para aplastar a un semejante por el hecho de que no le guste el gobierno que a mí me gusta; ni, porque el gobierno lo ampare, tiene el derecho de venir a apalearme a mi propia casa, ni negarme el derecho al estudio en una universidad, ni convertir mi hogar en un calabozo, ni decirme que la calle no es para mí, que soy tan cubano como él.

La reconciliación primera tiene que ser con la justicia y los derechos inalienables, indivisibles y universalmente reconocidos. A partir de ahí, todo viene solo.

Jorge Alejandro.

Miami, Estados Unidos

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166 comentarios sobre “El Perdón y el Olvido

  1. Ñooo ta violento eso, parece que quieren retroceder a la era Romana donde te hechaban a los Leones.

  2. Que bueno sería que los B-2 despegaran secretamente, les hicieran talco los silos de sus coheticos nucleares, y después cazaran al gordo Kim y lo colgaran bocabajo en la plaza más grande Pyongyan hasta que se seque como una pierna de jamón bien curado.
    Este yo creo que es peor que el abuelo y el padre. 😦

  3. Ernestico, no creo que ese “alguien” sea el antiguo alguien gonzález. Pero bueno, da igual. 🙂
    Aquél era un comentarista muy perpicaz y sagaz , este me parece un provocador.
    Realmente me gustaría que fuera alguien gonzález, pero lo cierto es que no lo creo.
    En fin, bienvenido sea quien sea. 😉

  4. Vice, tu admirado Eugenio Yañez está abatido y se nota en su último tema. El general RC, en su discurso de principios de año, le ha echado agua fría a todas aquellas expectativas de reformismo capitalista.

    Dice Yañez: “Por eso no debe haber sorpresas con las palabras finales de Raúl Castro en su discurso del primero de enero, donde, retórica y eufemismos aparte, simplemente avisa y amenaza claramente con más de lo mismo, ……. El que no lo entienda es porque no lo desea entender,……. “

    Y sentencia, imagino que avergonzado de tanto tiempo aplaudiendo las cosas del general:

    “Triste y lúgubre futuro el que planifica la dictadura cubana para nuestra nación en el post-castrismo.”

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