Decidir para cambiar

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Por: Reinaldo Escobar

Tomado de: www.14ymedio.com

Si en algo resulta difícil discrepar del gobierno cubano es en la defensa permanente que hace al derecho de los pueblos a decidir el sistema económico, político y social que les parezca conveniente. Este principio se esgrime en cuanto foro internacional actúan los representantes oficiales de la Isla y es compartido por la mayoría de las naciones civilizadas.

Paralelamente, sobre todo al interno de Cuba, se despliega una intensa campaña dirigida a combatir cualquier intento de cambiar el régimen existente en el país. Obviamente si los intentos de cambiar “el régimen existente” provienen de otra nación y son contrarios a los legítimos intereses del pueblo, resulta absolutamente válida la resistencia al cambio.

La pregunta es si aquel consagrado derecho de los pueblos “a decidir” incluye la opción de “cambiar” el sistema, con independencia de que el cambio que se proponga coincida en parte, o totalmente, con alguna propuesta externa.

El primer ejemplo histórico en el caso de Cuba fue el cambio que se produjo en los albores del siglo XX cuando reemplazamos el régimen colonial, que sometía la voluntad del pueblo a los designios de la metrópoli española, por un nuevo sistema en el que la Isla se hizo Nación, se erigió como República. Aquel cambio, imperfecto, incompleto, truncado, respondía, por una parte, a la voluntad popular  y por la otra a los intereses de un país extranjero, los Estados Unidos de América.

El segundo ejemplo fue el cambio de régimen proclamado en abril de 1961 en el que Cuba se convirtió en “el primer país socialista del hemisferio occidental”. Aquella sustancial modificación, que no aparecía claramente indicada en la programática revolucionaria que derrocó la breve dictadura de Fulgencio Batista, solo fue consultada con la ciudadanía, por medio del sufragio, 15 años después, cuando ya no quedaba en Cuba ninguna propiedad privada, ninguna entidad de la sociedad civil, ningún medio de prensa independiente y solo había un partido permitido.

Los millones de cubanos que con su voto secreto y directo aprobaron la constitución de 1976, donde se consagraba el nuevo régimen social, estaban coincidiendo también con los intereses de una nación extranjera, la Unión Soviética, que para apoyar la presencia del socialismo “en las narices del imperialismo” no dudó en ofrecerlo todo: alimentos, armas, tropas, petróleo, créditos y cuanto apoyo diplomático y político fuera necesario.

A la vuelta de los años al socialismo en Cuba le pasó lo que a la república. Aunque nadie lo haya bautizado de seudo-socialismo o de socialismo mediatizado, ha sido necesario agregarle un “nuestro”, a riesgo de pecar de revisionistas.

Aquel sistema aprobado por el voto popular hace ya 40 años no se parece mucho al que describen hoy los sucesivos lineamientos emitidos por el único partido legalmente permitido, pero los cambios introducidos solo se han discutido con la militancia y otros representantes de ciertas instituciones previamente seleccionados.

Encontrar las posibles coincidencias entre los lineamientos partidistas y los intereses de naciones extranjeras, digamos China o los países del bloque del ALBA, podría ser un estéril ejercicio de especulación política, sobre todo en un mundo globalizado donde ya casi ningún país goza de total libertad para dictar leyes de espaldas a los intereses del resto del planeta.

El derecho de los cubanos a mantener el régimen solo es legítimo si se reconoce en igualdad de condiciones su derecho a cambiarlo. El afán de singularidad, la obsesiva vocación de no parecerse a otro, de no coincidir con los intereses de nadie, sería un capricho difícil de complacer e imposible de pagar.

Trátese ya del cambio de régimen, de introducirle cambios al régimen o de dejarlo todo como está, requiere de un previo intercambio de opiniones y una posterior aprobación. Solo si hay libertad para debatir y garantías para votar, se estaría respetando ese sacrosanto derecho del pueblo cubano  a decidir bajo cual sistema quiere vivir.

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7 thoughts on “Decidir para cambiar

  1. “Trátese ya del cambio de régimen, de introducirle cambios al régimen o de dejarlo todo como está, requiere de un previo intercambio de opiniones y una posterior aprobación. Solo si hay libertad para debatir y garantías para votar, se estaría respetando ese sacrosanto derecho del pueblo cubano a decidir bajo cual sistema quiere vivir.”

    jajaja, que coincidencia, exactamente lo mismo que dicen los separatistas catalanes, sólo que estos le llaman “referendum legal vinculante sobre la República Catalana”.

    Si en una democracia no lo permiten, me temo que en una dictadura lo permitan menos, por lógica, ¿no?

  2. González: jajaja, que coincidencia, exactamente lo mismo que dicen los separatistas catalanes, sólo que estos le llaman “referendum legal vinculante sobre la República Catalana”.

    Si en una democracia no lo permiten, me temo que en una dictadura lo permitan menos, por lógica, ¿no?

    El problema es que la clase política separatista catalana, precisamente, es la que no ha tenido en cuenta la legalidad. Todo lo contrario, ha agitado a las masas dentro de sus dominios para conculcar la legalidad española.
    Un referendum legal para que una comunidad autónoma se desprenda del resto de España solo puede ser vinculante con la aprobación del resto de la sociedad española. Por lo tanto, los amagos e intentos separatistas catalanes, como hasta el momento, solo serán un circo muy mal montado al interior de las cabezas de los separatistas catalanes si el entero pueblo español, del cual forma parte el pueblo catalán, no se pronuncia.
    En cuanto a Cuba, el artículo deja bien claro el doble rasero de los charlatanes e hipócritas dictadores cubanos cuando en cualquier foro internacional parlotean el derecho de los pueblos a decidir el tipo de sociedad que prefieren como acto de soberanía, y al mismo tiempo le niegan el derecho a su propio pueblo a decidir bajo qué sistema político desean vivir.
    Siendo así, tu deseo de conectar la errática política de la clase separatista catalana con el caso cubano no tiene absolutamente nada que ver y solo es un ejemplo traído por los pelos.
    Saludos.

  3. El artículo 16 del Reglamento del parlamento de Cataluña dice:

    1. El diputado o diputada proclamado electo accede al pleno ejercicio de parlamentario o parlamentaria una vez cumplidos los dos requisitos siguientes:

    a) presentar al Registro General del Parlamento la credencial expedida por el órgano correspondiente de la administración electoral y prometer o jurar respetar la Constitución Española y el Estatuto de Autonomía de Cataluña.
    b)presentar las declaraciones de actividades y de bienes que especifica el artículo 12.

    2)Los derechos del diputado o diputada proclamado electo no son efectivos hasta que no ha accedido al pleno ejercicio de la condición de parlamentario o parlamentaria de conformidad con el apartado 1.

    Es una obligación lógica. A fin de cuentas, el Artículo 1 de dicha Constitución señala: “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.” De esa soberanía nacional emanan también los poderes de los gobiernos y los parlamentos de cada autonomía, incluida Cataluña: por eso los Estatutos de Autonomía deben ser sancionados por el Congreso y el Senado antes de entrar en vigor. Dicho sea de otra forma: los separatistas se han rebelado contra la soberanía de la que emana su poder, a la que prometieron respetar y a la que deben obediencia. ¿En qué cabeza cabe que estos perjuros conserven un puesto habiendo violado de forma tan descarada el requisito que debían cumplir para poder desempeñarlo?
    https://goo.gl/3YoG0F

    En otras palabras, González: ya que te ha dado por ser separatista al menos estudia las leyes del lugar donde vives para que al menos sepas si te fuiste con la de trapo. O en su defecto, cuelga el sable y… ¡a otra cosa, mariposa! 🙂
    Saludos.

  4. Detienen a Elaine Diaz cuando intentaba reportar desde baracoa sobre las secuelas del ciclon.

  5. Evelio: parece que las estrellas y los planetas se han alineado a tu favor porque yo me había prometido a mi mismo mantenerte fuera por un año.
    De ti depende.
    Saludos.

  6. O sea que lo tenias anotado en un calendario y todo, la fecha digo, para acordarte? 🙂

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