Todo sobre la mesa.

Pienso que los disidentes cubanos hacen lo que pueden hacer y no lo que deberían hacer. Pero para no ser mal interpretado lo diré de otra forma, hacen lo que les está permitido por la dictadura, no lo que podría ir al traste de esta. Y como lo permitido es poco, por la propia naturaleza del régimen, justifican su escaso trabajo en esas propias limitaciones oficiales. El pez que se muerde la cola.

Pero aún así, aparecen grandes contradicciones. Anotaré dos secciones diferenciadas, una dedicada al supuesto ambiente en que los disidentes viven y desarrollan su actividad, según sus propias denuncias y de lo que se lee al respecto. Una segunda sección dedicada a exponer las cosas que pueden hacer y que no son directamente reprimidas por la dictadura. Si el lector lo desea puede agregar elementos en cualquiera de las dos secciones para que ayude a profundizar en el debate.

Sección A: De lo relativo a las limitaciones de la oposición para su trabajo:

A1) El gobierno cubano es una dictadura totalitaria, stalinista que no permite la oposición, ni la libertad de expresión, ni la creación de partidos políticos. Sólo es comparable al régimen de Corea del Norte o a lo que se vivía antes en China, Rusia, VietNam y Cambodia.

A2) Los disidentes son fuertemente reprimidos, perseguidos, encarcelados. Sus grupos son infiltrados por la Seguridad del Estado que provoca guerras internas, delaciones y desunión.

A3) Los disidentes no pueden acercarse a las masas ni influir en ellas. Tampoco les está permitido usar los medios de comunicación masiva. El Internet no les sirve porque las masas no disponen de esa herramienta y porque es muy caro.

A4) La dictadura les echa de sus puestos de trabajo y no permite tampoco que sean subsidiados por entidades extranjeras. Les aplican mítines de repudio y distintos métodos de represión social. Son encarcelados por cualquier actividad no autorizada por el gobierno y condenados a largas penas de cárcel.

A5) En la Cuba actual es león contra mono, y el mono amarrao. Los disidentes cubanos son pacíficos y mira la forma en que los reprimen. (comentario del Vice). Y sigue este colaborador: “una férrea dictadura monopartidista que encarceló (con penas de hasta 28 abriles) a 75 opositores en la primavera de 2003, algunos de ellos por tener una máquina de escribir y un pliego de papel, y donde todavía hoy están estigmatizados y satanizados hasta por la prensa oficial y los personeros del régimen.”

A6) Los tienen, son los representantes del PCC, de la UJC, la CTC, la FMC, y hasta los CDR.. todo ello conforma el gobierno de Cuba y el aparato de poder que según ellos representa a todo el pueblo. Los disidentes continuan siendo ilegales.. lo único que les queda es la inmolación. (comentario de Cubiche)

A7) La situación en Cuba es mas comparable con la de la URSS, China, Cambodia, y VietNam, con comunismos generados por la propia población. Es en estos países donde hay que ver que hace , no hace y que puede o no puede hacer la disidencia. (comentario de Abel)

Estos primeros siete puntos (pueden ustedes agregar más) muestran una visión de la situación en que vive y trabaja la disidencia cubana de hoy. Veamos ahora otra visión.

Sección B: De lo relativo a las cosas que realmente hace la disidencia en Cuba.

B1) Forman partidos, grupos políticos, asociaciones civiles y lo dan a conocer de inmediato al mundo. Son cientos en estos momentos. Ninguno tiene carácter clandestino. Cada grupo tiene sus propios líderes o representantes que de forma invariable establecen su carácter de opositor al gobierno.

B2) Muchos de estos disidentes salen al extranjero, ofrecen conferencias, hacen denuncias contra la dictadura, se reúnen con presidentes y funcionarios de otros países (incluso enemigos), cobran premios y regresan a la isla.

B3) Algunas asociaciones hacen manifestaciones periódicas en calles y parques de las ciudades. Se visitan embajadas y se realizan conversaciones con políticos extranjeros que muestren interés en oírlos. Se reciben remesas (a modo de salario) de instituciones extranjeras.

B4) A diario se publican artículos de la oposición en internet y en otros medios de la red. Algunos disponen incluso de blog propios o de portales donde expresar a la opinión pública internacional sus denuncias y sus demandas.

B5) Los principales disidentes y sus grupos se reúnen de forma periódica para debatir sus ideas y establecer sus líneas de trabajo. Como carecen de locales propios estas actividades se realizan en casas o inmuebles de su propiedad.

B6) La principal demanda que todos los grupos exigen al gobierno es el cambio de sistema político. Algo así como que un loco exigiera a los EEUU un cambio del sistema democrático por el comunismo. Y por supuesto se enfadan porque el gobierno no oye sus reclamos, como tampoco oirían al loco en EEUU.

B7) A los disidentes que condenan con hasta 28 abriles, les suspenden la pena a los pocos años y les negocian sus viajes al extranjero, si es que lo desean.

Dos visiones diferentes. Creo que la primera sección se ajustaría más a lo de Cambodia o Corea, aunque de una forma más light. Pero lo que se dice y es igualmente cierto en la segunda sección nada tiene que ver con la realidad de esos países. ¿O será que he exagerado en los acápites de cada sección? ¿En cual?.

Cuando se habla tan libremente de la represión que existe en contra de la disidencia y que es la razón de su mal trabajo, deberían tenerse en cuenta estas dos visiones diferentes de esa realidad. Porque si alguno dice que la primera sección es verdadera, debería demostrar que la segunda no lo es. Muchas gracias.

Sr. González

España

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Con C mayúscula

Muchas voces que se consideran democráticas, condicionan las alianzas, ya sean tácticas o estratégicas, o el diálogo con sus oponentes políticos, a dogmas. La postura frente al Embargo, ahora añadido el reinicio de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, divide las aguas.
Ese condicionamiento de que nuestra vida interna pase por la vecindad con los Estados Unidos y el correspondiente antimperialismo en sus antípodas, debilita la lucha por la democracia y es una baza política que solo beneficia al gobierno cubano. Ese tema no concierne al diálogo ciudadano que debe enfocarse sobre aspectos inmediatos como la relación del salario y el gasto, el uso de los impuestos, el destino del presupuesto nacional. La sociedad debe realizar un esfuerzo mancomunado por disminuir las profundas diferencias sociales; no empobreciendo sino enriqueciendo, y eliminar las trabas que impiden un mayor desarrollo económico.
Resulta muy demagógico haber decidido mediante un referendo chapucero, un modelo social “eterno” cuya eternidad no solo no ha exhibido resultados positivos en ninguno de los países en que se ha intentado, sino que es objeto ahora mismo en nuestro país de una cantidad tal de disgresiones que es tarea de pillos demostrar que vivimos en un  socialismo. Más difícil de demostrar aun cuando las medidas para paliar la crisis económica apelan a remedios capitalistas.
Resulta también muy irresponsable diseñar un destino cerrado que no vivirán los votantes sino sus herederos, que espero que con sentido dialéctico, pero sobre todo con sentido común, se quiten de encima ese destino en cuanto puedan.
Necesitamos una discusión abierta de cómo proteger y hacer cumplir los derechos humanos en pleno, despojándolos del halo de malignidad y parcialidad que les ha conferido el gobierno a conveniencia y haciéndolos vinculantes. El papel de la sociedad civil en estos retos es protagónico.
Más que definir si estamos a favor o en contra del Embargo o de relaciones diplomáticas al margen de la sociedad, se trata de definir si estamos a favor o en contra del Cambio.

Regina Coyula, La Habana

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¿Cuánto le ha costado la revolución cubana al mundo?

Por: Carlos Alberto Montaner

Tomado de http://www.diariodecuba.com

La pregunta cobra valor, ahora que Raúl Castro exige a EEUU compensaciones económicas para el restablecimiento de relaciones diplomáticas.

Raúl Castro le ha puesto condiciones a Barack Obama para reestablecer relaciones diplomáticas. Una de ellas es recibir una compensación por los daños producidos por el embargo comercial.

¿A cuánto asciende el perjuicio? Según los puntillosos economistas del Gobierno cubano, la cifra es exactamente 116.860 millones de dólares. No tengo la menor idea sobre cómo han llegado a esa suma monstruosa, pero démosla por buena a los efectos de esta columna.

Naturalmente, eso nos precipita a una pregunta inevitable: cuánto le ha costado la incompetencia y la injerencia de la revolución cubana al mundo.

Hagamos unos apuntes contables.

Primero, claro, están los perjudicados cubanos. En 1959, Cuba tenía 6.000.500 habitantes. Al margen del 1.800.00 de viviendas, existían 38.384 fábricas, 65.872 comercios y 150.958 establecimientos agrícolas. Todo eso fue estatizado sin compensación real, provocando el súbito empobrecimiento de la sociedad cubana. ¿A cuánto asciende el despojo? Probablemente el Estado les debe a los propios cubanos 30 veces lo que hoy Raúl Castro le reclama a Obama. Pasaron de los primeros lugares de desarrollo en América Latina a los últimos.

Estados Unidos. Los norteamericanos, muy conservadoramente, valoran en 7.000 millones las propiedades confiscadas en la Isla. No incluyen en la cuenta, por ejemplo, entre otros rubros olvidados, el costo enorme de integrar a dos millones de refugiados cubanos en Estados Unidos (el 20% de la población de la Isla), ni los daños provocados por los miles de criminales deliberadamente sacados de las cárceles cubanas y enviados a EEUU durante el éxodo del Mariel en 1980. Tampoco tienen en cuenta los derechos de propiedad norteamericanos sobre libros, música, películas, televisión, medicinas, programas de informática y objetos de todo tipo copiados o utilizados sin límite por los cubanos. Una suma astronómica. Deberían sumarlos.

España. La Sociedad 1898, constituida en Madrid para defender los intereses de los españoles perjudicados en la Isla —dueños en Cuba de una buena parte del comercio minorista—, afirma que, sólo a las 3.000 familias españolas que han logrado localizar, a valor del dólar actual, les deben unos 8.000 millones.

URSS. Según la economista rusa Irina Zorina, los subsidios a Cuba, sin contar las cuantiosas donaciones de armamentos, excedieron los 100.000 millones de dólares. En el verano de 2014, Vladimir Putin le condonó a Cuba el 90% de una incobrable deuda reconocida a Rusia ante el Club de París de 35.000 millones. El 10% restante, que tampoco cobrará, hipotéticamente se invertiría en la Isla.

Venezuela. El economista Carmelo Mesa-Lago calcula el subsidio venezolano en unos 13.000 millones de dólares anuales. Ernesto Hernández-Catá, otro gran profesional, lo rebaja a 7.000. En todo caso, una cifra descomunal que explica, entre otras razones, la magnitud del desastre venezolano.

Argentina. La deuda original de 2.400 millones, contraída en los años 70, al no pagarla, hoy excede los 11.000 millones.

Japón. Cuba le debía 1.400 millones. Los japoneses le condonaron el 80% de la deuda y el 20 restante lo aplazaron en 20 años. Naturalmente, les eliminaron las líneas de crédito a los cubanos.

México. Hizo más o menos lo mismo que Japón. Cuba le debía 487 millones de dólares y el Gobierno mexicano le perdonó 341 y le aplazó la devolución del remanente a lo largo de una década.

Y ahora acerquémonos, parcialmente, a la injerencia, pero con más preguntas que respuestas, porque, que sepamos, nadie todavía le ha puesto números al costo de la intromisión cubana en los asuntos internos de otros países.

¿Cuánto le costó a Venezuela el desembarco de guerrillas cubanas en los años 60 y el apoyo de los Castro a las guerrillas y terroristas venezolanos durante más de una década? ¿Cuánto le cuesta la disparatada asesoría que ha llevado al país a la ruina?

¿Cuánto le costó a Bolivia el intento del Che Guevara, acompañado de militares cubanos, de derrocar al Gobierno de ese país?

¿Cuánto le costó a Chile la radicalización del gobierno de Salvador Allende, en gran medida motivada por la presencia de las tropas especiales cubanas en ese país y por el consejo suicida de La Habana?

¿Cuánto le costó a Centroamérica en vidas humanas y en recursos económicos la ayuda de Cuba a la creación y mantenimiento de guerrillas en El Salvador, Guatemala y Nicaragua? (Nicaragua, por ejemplo, todavía no ha recuperado los índices de desarrollo económico que tenía en 1979, año del triunfo sandinista.)

¿Cuánto la vinculación de Cuba en Colombia al Ejército de Liberación Nacional (ELN), al M-19 de Jaime Bateman y a las FARC?

¿Cuánto pagaron los argentinos por combatir al Ejército Guerrillero del Pueblo, organizado por Cuba y dirigido por Jorge Ricardo Masetti, como prueba el periodista e historiador Juan Bautista Yofre en su libro Fue Cuba, o el insensato ataque al cuartel de La Tablada, con armas cubanas, durante el gobierno de Raúl Alfonsín?

¿Para qué seguir? La pequeña isla de Cuba, dirigida por un loco que, como tantos, se creía Napoleón Bonaparte, pero que realmente intentó serlo y a ello dedicó toda su vida, ha sido una catástrofe, no solo para los cubanos, sino para medio planeta. Una catástrofe que les ha costado una inmensa cantidad de dinero.

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¿Qué haremos con la esperanza?

Una ‘esperanza’. Foto de Silvia Corbelle

Por: Yoani Sánchez

Tomado de: http://www.14ymedio.com

“Toda frustración es hija de un exceso de expectativas”, le compartí preocupada a los congresistas estadounidenses que visitaron Cuba en enero pasado. La frase iba encaminada a hacerles notar el caudal de ilusiones que se ha destapado en la población a partir del 17 de diciembre. El anuncio del restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos ha provocado el resurgir en este país de un sentimiento perdido por décadas: la esperanza.

Sin embargo, las expectativas que se han creado son tan elevadas y difíciles de cumplir que a corto plazo muchos podrían sentirse desengañados. No hay forma de que la realidad logre satisfacer tan desmesuradas fantasías de cambio. El grado de deterioro que vive Cuba necesita de enormes recursos y urgentes transformaciones para ser superado. El tiempo apremia, pero el Gobierno cubano aún no ha mostrado una verdadera voluntad política para que el nuevo escenario beneficie a un amplio espectro de la sociedad cubana.

Con posterioridad al 17D, cada cual ha ido enfocando las aspiraciones hacia el terreno de sus intereses y necesidades. Un viejo maquinista de locomotoras, que vio desarmarse el ferrocarril del que con gran orgullo hablaba, ahora asegura “tú vas a ver… vamos a tener hasta un tren bala”. Si se le pregunta de dónde saca tanta convicción, asegura que “cuando empiecen a llegar los yumas habrá que mejorar el transporte y de seguro nos llueven inversiones para mejorar las líneas y comprar vagones de última generación”. Sus sueños tienen la forma de un serpiente de hierro, brillante y veloz que cruza la isla.

Hay otros cuyas ilusiones toman la levedad de un kilobyte. Un joven de veinte años, que sólo conoce Internet por algunas horas de conexión en las lentas y caras salas de navegación del servicio Nauta, afirma que antes de fin de año “tendremos servicio de datos en nuestros teléfonos móviles”. Su certeza no nace de ninguna información clasificada a la que haya tenido acceso, sino porque, según explica, “ya Obama lo dijo, que las empresas de telecomunicaciones podrían negociar con Cuba, así que lo que falta para que yo esté conectado a Facebook y Skype todo el día, es nada… nada”.

La gran obsesión nacional, que es la comida, también ha tenido un espacio dentro de las ensoñaciones de las últimas semanas. Un ama de casa que se autodefine como “cansada de tener que cocinar lo mismo, porque no hay más nada”, ha proyectado sus ilusiones hacia la llegada de mercancía desde el norte. “Volverán algunos productos perdidos y las tiendas no estarán con los congeladores vacíos como ahora”. Sus perspectivas son directas y claras, tienen el sabor perdido de la carne de res, la textura del aceite y el olor de una cebolla dorándose en la sartén.

Los pequeños empresarios privados no se quedan atrás. Para el dueño de un lujoso paladar en el Vedado, las esperanzas llevan los contornos de un ferri que conecta La Habana con la Florida. “Eso va a ser pronto y entonces podremos traer carros, grandes importaciones y alimentos frescos para nuestro menú”, explica con una convicción que provoca cierta congoja desmentir. Da la impresión de que un salón completo, con copas, botellas de vino y lámparas de luz tenue, cruzará las aguas para llegar hasta el nuevo local que está construyendo a un costado de su restaurante.

Mientras las expectativas crecen como un globo a punto de estallar, otros contribuyen a ellas con proyecciones en el campo artístico y creativo. Un amigo, productor privado de cine, cree que en breve “Hollywood podría estar filmando aquí y el talento cinematográfico cubano tendrá por fin los recursos para hacer grandes producciones”. Para este artista del celuloide, “lo que falta es un tilín así para que autoricen las productoras independientes y podamos tener inversiones desde Estados Unidos”.

En la disidencia y la sociedad civil no pocos se aprestan para poder legalizar sus grupos o partidos a la menor oportunidad. Son, entre los esperanzados, los más cautelosos pues saben que el grifo de las libertades políticas será el último en abrirse… si es que se abre. Proyectan su propia transición de la fase “ilegal, clandestina y heroica” a la etapa de una oposición “legal, pública e inteligente”. Tampoco hay que descontar que las ilusiones hayan alcanzado a la academia cubana, los centros de estudio y otras instituciones oficiales, donde habrá gente desempolvando su vieja idea de saltar al ruedo de la política en cuanto el monopartidismo sea un mal recuerdo del pasado.

Todas esas esperanzas, nacidas el día de San Lázaro y alimentadas con las visitas de congresistas y negociadores estadounidense a Cuba, constituyen hoy un arma de doble filo para el Gobierno de la Isla. Por un lado, la existencia de tales ilusiones le permite ganar tiempo y colocar la línea del horizonte al final de un largo proceso de conversaciones entre ambas administraciones, que podría prolongarse por años. Pero, también, el desengaño derivado del incumplimiento o postergación de tales sueños se dirigirá directamente hacia la Plaza de la Revolución.

No será contra Obama que caiga la rabia por lo no logrado, sino contra Raúl Castro. Él lo sabe y en las últimas semanas sus voceros han hecho énfasis en recortar las perspectivas que recorren las calles de todo el país. Tratan de adelantar que todo seguirá más o menos igual y que no hay que hacerse demasiadas expectativas. Pero no hay nada más difícil de contrarrestar que los sueños. La carga simbólica que tiene el comienzo del “deshielo” entre David y Goliat, no puede aminorarse con llamados a la calma ni discursos enérgicos que apuntan hacia un frenazo en las negociaciones.

Cuando pasen los meses y “el tren bala” no llegue, la Internet siga siendo un imposible, los congeladores de las tiendas se mantengan tan desabastecidos como ahora, las normas aduaneras sigan impidiendo la importación comercial en manos privadas, el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) mantenga el monopolio sobre la producción de películas y ser miembro de un partido opositor provoque aún la represión oficial y la estigmatización ideológica…, cuando la burbuja de los sueños explote y el exceso de expectativas traiga la frustración colectiva, ¿qué pasará? Quizás de ahí será de donde nazca la energía necesaria para empujar el cambio.

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