Once opositores cubanos reciben el premio Homo Homini por la defensa de los derechos humanos

Estimado/a Ms. Tomar la palabra, 

Once opositores y ex presos políticos Cubanos que decidieron quedarse en la isla a pesar de la presión y amenazas del gobierno, van a recibir el premio Homo Homini 2015 de la organización People in Need, que se otorga a personas que hayan contribuido de forma destacada a la promoción de los derechos humanos.

Decidieron no exiliarse, a pesar de que su gobierno les forzó a ello

Once opositores cubanos reciben el premio Homo Homini por la defensa de los derechos humanos

PRAGA, 9 de febrero de 2016 – La ONG People in Need ha concedido el premio Homo Homini 2015 a 11 opositores cubanos del grupo de los 75 por su resistencia, valentía y coherencia moral en la lucha por los derechos humanos en Cuba, a la cual sacrificaron su propia libertad.  “El premio ha sido otorgado a 11 ex presos políticos que, a pesar de la presión del gobierno para que partieran al exilio, se quedaron en la isla y continúan la lucha para que los ciudadanos cubanos obtengan una mayor libertad. Estas personas representan para nosotros a todos los opositores cubanos, presos políticos y activistas que promueven las reformas democráticas en el país. Todos ellos tienen nuestro apoyo” ha dicho Šimon Pánek, director de People in Need.

El premio será entregado, como es tradición, durante la ceremonia de apertura del festival internacional de cine documental de derechos humanos One World, el 7 de marzo de 2016 en Prague Crossroads. El acto comenzará a las 7 pm.

“Supe que mi lugar estaba en Cuba luchando por la democracia. Sabía que quemaba las naves, pero no me arrepiento de mi decisión y nunca me arrepentiré”, ha apuntado el escritor y periodista Jorge Olivera, uno de los galardonados.

En el año 2003, durante la llamada Primavera Negra, el gobierno cubano encarceló a 75 disidentes, sentenciados a penas de entre 6 y 28 años de prisión. Debido a la presión internacional, muchos de ellos fueron puestos en libertad en 2010 y recibieron fuertes presiones para obligarlos a exiliarse. Sin embargo, algunos de ellos decidieron quedarse en la isla. Hoy en día, 11 de estos 75 resisten en Cuba, trabajando por devolver la democracia al país.

“Para mí este premio representa un nuevo escalón en el compromiso internacional para luchar por la democracia en Cuba y un fuerte estímulo para seguir adelante”, ha añadido Olivera.

Para el gobierno cubano, este grupo de ex prisioneros políticos todavía supone un peligro. Su libertad está limitada, no pudiendo, por ejemplo, viajar fuera de la isla y volver de nuevo a Cuba, como el resto de los cubanos. Además, la  figura de la “licencia extrapenal”, bajo la que fueron puestos en libertad, alegando en la mayoría de los casos razones de salud, permitiría al gobierno volver a encarcelarlos en cualquier momento mientras duren sus condenas, que acabarán entre 2024 y 2028.

 

Cuba hoy
En diciembre de 2014 Cuba anunció el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos. El acontecimiento enseguida despertó el interés de la opinión pública mundial. Desde entonces, la isla ha sido visitada por políticos e inversores de todo el planeta y el gobierno cubano ha conseguido convencer al mundo de que el país está dando pasos para convertirse en una democracia. Por desgracia, aparte de la apertura de la embajada de EEUU en la Habana, el año 2015 ha traído pocos cambios positivos. En la segunda mitad del año incluso se han incrementado las detenciones arbitrarias de activistas, llegando en el mes de noviembre, por ejemplo, casi a las 1500. En Cuba hay todavía entre 27 y 30 presos políticos, el espacio para la sociedad civil continúa siendo muy limitado, y las asociaciones de activistas no tienen permitido registrarse legalmente ni realizar sus actividades abiertamente en un país en el que ningún medio de comunicación no estatal está permitido.

Los 11 premiados

Martha Beatriz Roque Cabello, Jorge Olivera Castillo, Ángel Juan Moya Acosta, José Daniel Ferrer García, Félix Navarro Rodríguez, Iván Hernández Carrillo, Héctor Maseda Gutiérrez, Óscar Elías Biscet González, Eduardo Díaz Fleitas, Librado Ricardo Linares García, Arnaldo Ramos Lauzurique.

 

Homo Homini

La ONG People in Need concede cada año el premio Homo Homini a una persona o grupo de personas que hayan contribuido de forma destacada a la promoción de los derechos humanos, la democracia y a la resolución no violenta de conflictos políticos. El premio fue otorgado por primera vez en el año 1994. Entre los galardonados se encuentra el abogado azerbaiyano Intigam Aliyev, el activista kirguiso Azimzhan Askarov, el disidente chino Liu Xiaobo (al que posteriormente se otorgó el Premio Nobel de la Paz) y al opositor cubano Oswaldo Payá Sardiñas, que murió hace tres años en circunstancias aún no aclaradas. Desgraciadamente, buena parte de los galardonados con este premio todavía continúan tras las rejas en sus respectivos países por motivos políticos.

 

People in Need en Cuba

People in Need trabaja en Cuba desde 1997, cuando empezó a apoyar a opositores y presos políticos. Dada la evolución de la situación en la isla, el trabajo está cada vez más orientado al apoyo de actividades de grupos de la sociedad civil y periodistas independientes. También se dedica al monitoreo de violaciones de los derechos humanos en la isla  ya a la defensa de los derechos de los perseguidos políticos.

 

Para más información contacte a:

cuba@peopleinneed.cz

https://www.clovekvtisni.cz/en/articles/decidieron-no-exiliarse-a-pesar-de-que-su-gobierno-les-forzo-a-ello?src=106

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Los límites de la mente esclava

grandes ligas

Por: Roberto Madrigal

http://www.rmadrigaldil.blogspot.com/

Por supuesto que lo primero que me dio ver las fotos de Puig y Abreu, estrechando la mano de su antiguo amo Antonio Castro, fue repugnancia. Es repugnante ver a cualquiera estrechando la mano del impresentable Antonio Castro. Pero después pensé que todo tiene varios puntos de vista y que no está del todo mal que los cuatro peloteros cubanos que andan por la isla como parte de la delegación de las Grandes Ligas encabezada por Joe Torre, le restrieguen en la cara a sus antiguos verdugos, los millones que por años les negaron a ganarse. En definitiva, si pasahambres ordinarios van igualmente a alardear de sus triunfos, sin que sus historias sean ciertas, pues me parece bien que estos atletas vetados, censurados y declarados como traidores de la manera más oficial posible, lo hagan.

Lo que después me llamó la atención fue una nota que leí en el sitio Havana Times, firmada por Ronal Quiñones, en la cual se da a entender que, por no llevar aún ocho años fuera del país, que es la condena que endilga el gobierno cubano a quienes bajo su propia y arbitraria definición, son “desertores y traidores”, tanto Yasiel Puig como José Dariel Abreu, no pueden moverse libremente sin previa autorización, a diferencia de Alexei Ramírez y Brayan Peña, que ya “cumplieron” sus condenas.

Para añadir insulto a la herida, Abreu, entrevistado por Quiñones, da las gracias “por esta oportunidad de poder regresar a la patria”. O sea, que al pobre hombre solo se le ocurre agradecer por continuar siendo un humillado, alguien que necesita de un permiso gubernamental para regresar a su propio país, lo cual constituye una violación de los más elementales derechos humanos universalmente aceptados. Y esa oportunidad tan generosa viene con limitaciones, o sea, para moverse por su “patria” tiene que pedir, una vez más, permiso. Yo sé que no se le puede pedir mucho a un pelotero. Pero Abreu refleja los límites de una mentalidad que se ha forjado con una perseverante violencia mental por 57 años. El pobre (a pesar de sus millones), ni siquiera se ha enterado que es un esclavo.

Entiendo que esta misión de las Grandes Ligas a Cuba funciona como una caricatura tardía de la “Diplomacia del Ping-Pong” que utilizara el presidente Nixon en los años setenta para negociar con China. Claro, cuando aquello, se trataba de maniobrar con la estabilidad de las relaciones entre las grandes potencias durante la Guerra Fría, una situación que mal llevada pudo resultar desastrosa para toda la humanidad. Ahora se trata de posicionarse para, a la larga, aprovecharse de una isla olvidable, que hace mucho perdió su protagonismo en la configuración política internacional.

La “Diplomacia del Ping-Pong” no pudo evitar Tien An Men y la misión de las grandes ligas tampoco evitará la represión a quienes salen los domingos a marchar desde el parque Gandhi, o a la UNPACU o a quien le venga en gana a Raúl Castro. Pero los chinos (al menos unos cuantos millones), comen hoy mejor que antes, aunque se sigan cayendo los edificios mal construidos. Los cubanos de a pie, siguen en su miseria y la economía del país sigue siendo un parásito de Miami.

Lo que si me causa cierta indignación es pensar que el comisionado de béisbol Rob Manfred y su enviado Joe Torre se prestaron a llevar a la isla a dos peloteros, que aunque sean grandes estrellas aquí, iban a tener que sufrir el vejamen de no poder moverse libremente por su país. Si lo sabían y lo aceptaron, son culpables de complicidad, si no lo sabían, son culpables de ser paternalistas ignorantes. Claro, a Manfred y a Torre lo que les importa es comenzar a establecer un nicho en la isla para cuando el implacable tiempo acabe con los Castro y cualquier político subsecuente sea más abierto. Cuba como la futura cantera, lo que nunca debió dejar de ser. Los derechos del pueblo cubano son asunto de no se sabe quién porque ya los cubanos ni cuenta se dan que se los violan.

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Conversando con Ernesto

Ernesto Hernández Busto es un intelectual cubano radicado en Barcelona, España. Es el editor del conocido blog Penúltimos Días, todo un referente en el tema Cuba.

Aunque ya no agrega noticias ni enlaces sobre temas políticos acerca de Cuba, PD quedará como un icono del buen hacer y de la inteligencia de su editor.

En esta entrevista Ernesto toca puntos muy interesantes, desde los orígenes de su blog, el fenómeno Yoani Sánchez, la unidad histórica entre Estados Unidos y Cuba, la transición en la Isla, y otros temas realmente útiles de ver y escuchar de la boca de este cubano para aprender conceptos que a veces sobrentendemos y no analizamos a profundidad.

 

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MIEDO A LARGA DISTANCIA

 

miedo

Luis Cino     Por: Luis Cino

Arroyo Naranjo, La Habana.– Durante mi estancia en Miami, en noviembre y principios de diciembre, escuché a algunos exiliados que se oponían a que el gobierno norteamericano acoja a los miles de cubanos varados en Costa Rica y Panamá. Alegaban -y hay que reconocer que no les falta cierta razón- que entre los que buscan llegar a los Estados Unidos, además de los infiltrados del G-2 que siempre hay en estos casos, la mayoría son lumpens, chusmas, que nunca movieron un dedo en contra del régimen y que tan mansos como eran en Cuba, se volvieron tigres y leones en reclamo de sus derechos -los que les corresponden y los que no- en cuanto pusieron un pie en suelo extranjero.

Pero también en Miami, entre no pocos cubanos, especialmente entre los que llegaron después del éxodo de los balseros de 1994, percibí algo bastante similar al miedo, la apatía y el cinismo que reina en Cuba. La versión a larga distancia del “aquello no hay quien lo tumbe, pero tampoco quien lo arregle”

Algunos, que generalmente no quieren saber de la disidencia y tienen muy mala opinión de los congresistas cubano-americanos, confiesan que “no quieren meterse en política” para que no les sea negada la habilitación del pasaporte por la embajada cubana y poder viajar a la isla para visitar a sus familiares.

Hay los que se inventan justificaciones para su inacción y sus miedos. Elaboran complicadas tesis para explicar por qué desconfían de ciertos líderes disidentes. Hablan de la incapacidad de la oposición para llegar a las masas, de sus rencillas interminables, de sus fallos, pero nunca de sus virtudes. Te repiten la vieja cantaleta de que el G-2 tiene a sus agentes infiltrados en todos los grupos y movimientos en Cuba, y también en el exilio, donde tampoco se sabe quién es quién, te aseguran. Y uno se siente como si de un momento a otro fuera a aparecer, por la calle 8, un ‘seguroso’ montado en una Suzuki.

Son muchos los que te dicen que no les interesa la política. O peor aún: que no se fueron de Cuba por problemas políticos, ni porque tuvieran “problemas con la revolución”, sino porque querían vivir mejor. O sea, que son emigrantes económicos, como los haitianos y los mexicanos, no exiliados, que es lo mismo que repiten los voceros del castrismo.

De estos “apolíticos” cada vez hay más en Miami. Y como es lo que más abunda en Cuba, luego de 57 años de envilecimiento e indefensión inducida, seguirán llegando. No les importa la democracia, que no entienden qué coño es, ni el futuro de Cuba ni otra cosa que no sea el dinero, la comida y los trapos. Y va y hasta tienen el descaro de decir que están en Miami pero siguen siendo revolucionarios.

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